Hoy no lo nombro,
Hoy habla la llaga de mi alma
en estos tristes ojos mìos.
Me vi hecha verdad en sus palabras,
me vi vilipendiada en su diatriba.
Hoy abrazo una bolsa de huesos
para no perderme en la oquedad de sus recuerdos.
Hoy no lo nombro,
soy todas las palabras en su cuerpo,
su regalo nupcial, su inapelable pesadilla.
Hoy mi nùbil soledad
te hace un remoto, te compra una casilla
de perro, una guarida.
Exenta estoy de desengaño
-ya vi tu verbo turbio
engendrando una tragedia-
Y ni te nombro…
Sabràs justipreciar tu presencia en esta vida mìa.
Hoy maldigo los sueños que encorsetan
tu dicha con la mìa.
Se ha muerto lo gentil, la cortesìa,
Y he grabado tu nombre en una piedra.

