A veces me siento una mujer de la guerra
luchando por sobrevivir en la soledad,
esperando sin esperar,
preparada para la pèrdida.
A veces me siento una mujer de la guerra,
fràgil, fuerte y agobiada,
con la fortaleza necesaria para resignar los eventos,
testigo fiel y aunque partìcipe secundario,
sola yo protagonista de la desgracia.
A veces soy una pobre colina
a la que le han arrebatado hasta el rayo de sol.
Alguien que ha conseguido sobrevivir-se
en un pesar continuo e interminable.
A veces no hago màs que sincerarme.
Y aceptar lo que me muestran los espejos,
inútiles espejos rotos que algùn dìa supe amar.
trečiadienis, rugpjūčio 09, 2006
La blonde dans la guerre
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UMA
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