Es que ya no siento dolor.
O esta estocada es una más
de todas las que fuiste capaz de dar-me-nos
Y sigo luchando sobre la arena,
viendo el envés amarillo oro,
para no ver chorrear ante mis ojos
la sangre que impregna tu capote
ignorando mi falsa embestida.
“Ni arte ni cultura” siempre dije.
Costumbre o tradición-traición,
que sólo abusa sin excusas.
Y como el sastre preguntaría:
-¿qué se te pasa por el alma cuando ves un vestido tuyo destrozado?
Y seguro responderías sonriendo:
-que me hago otro, que me hago otro, vamos!
Y yo mirándote atónita, como siempre...
Y lo que pretende ser burla
se torna duro y mortal estoque
contra tu triste traje de luces...

